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Fontanería y calefacción

Fontanería y calefacción

El tubo de cobre es el material de fontanería de referencia para los sistemas de agua potable y de calefacción de la mayoría de los países europeos y el material preferido por los profesionales de la fontanería y de la ingeniería térmica.

Perspectiva histórica

Los tubos de cobre para el transporte de agua se utilizaron por primera vez alrededor del año 2750 a.C. En el Museo Estatal de Berlín hay un ejemplo obtenido del Templo del Rey Sa-Hu-Re en Abusir, Egipto. Formaba parte de una cañería de 100 metros de longitud aproximadamente, realizada mediante secciones separadas de unos 750 mm de longitud. El tubo estaba fabricado mediante una fina lámina de cobre forjado, de 75 mm de diámetro aproximadamente e incrustada en piedra de yeso labrado en forma de U.
El comienzo de la Revolución Industrial supuso un avance en el uso de tubos de cobre de paredes gruesas que se unían mediante enroscado. Cuando se hacían las uniones, se sellaban mediante la aplicación de calor y soldaduras. A principios de los años 30, con la llegada de los tubos de cobre de pequeño calibre o paredes finas, se desarrollaron otros métodos; por ejemplo, conexiones por compresión y de unión por capilaridad. El coste de la utilización del cobre para las conducciones de agua se hizo más competitivo respecto a otros materiales y comenzó una nueva era en la fontanería y la ingeniería térmica.

Probado y evaluado

El cobre es un material natural: se ha utilizado para fabricar vasijas para beber, tuberías y contenedores de agua durante miles de años. Dado que es bacteriostático, inhibe el desarrollo de bacterias y organismos víricos en los sistemas de suministro de agua.
Los componentes de cobre han sido científicamente probados, totalmente aceptados y aprobados mediante certificados de garantía en todo el mundo.

Principales atributos de las aplicaciones en fontanería y calefacción

El tubo de cobre y sus accesorios pueden utilizarse en cualquier parte del sistema de fontanería o calefacción. El cobre es resistente y maleable y los sistemas se pueden ensamblar previamente o in situ.
La popularidad del cobre se basa en una combinación de propiedades que lo hacen único. Es capaz de resistir temperaturas extremas sin sufrir ningún tipo de degradación. Es resistente a la corrosión y a altas presiones del agua. No se quema, mantiene su forma y dureza en entornos a altas temperaturas y ofrece un servicio de larga duración.
Además, el cobre ofrece una protección excelente contra los contaminantes del suministro de agua doméstico. No deja pasar nada: ni fluidos, ni gérmenes, ni oxígeno, ni rayos ultravioletas: nada. El cobre no absorbe las sustancias orgánicas y éstas no pueden reblandecerlo.
Para más información visite la página web de la Campaña Europea de Información de Tubo y Accesorios de Cobre para estas aplicaciones en España.

Duradero y reciclable

El cobre es duradero. Es fuerte y resistente. Se puede confiar en los tubos de cobre y sus accesorios durante décadas.
El cobre es totalmente reciclable, sin perder por ello calidad, lo que beneficia tanto al medio ambiente como a los profesionales de la fontanería. También los clientes se benefician: sus casas tienen más valor gracias a las tuberías de cobre. La elección del cobre minimiza el impacto medioambiental , porque es un material totalmente reciclable y cada vez más personas se preocupan por los recursos naturales

Rentable

Cuando se compara su precio y su rendimiento, el coste total de la instalación de cobre resulta muy competitiva. En manos de un instalador experto, la tradición de utilizar cobre ofrece al cliente sistemas de confianza a precios razonables.